miércoles, 6 de noviembre de 2013

"Bendito Derroche"


            -Hijo, ¿qué tal la entrevista de trabajo?
            -Bien mamá, pero como siempre el idioma, me han echado para atrás…

Vivimos en un país europeo desde hace casi 30 años en el que la conciencia europea se intenta inculcar a los jóvenes cada vez más temprano y donde la convicción de que para crecer y recuperar los años que España perdió con la dictadura se ha de pasar por “más Europa”.  Con esta idea nació en 1987 el programa ERASMUS: EuRopean Community Action Scheme for the Mobility of University Students (Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios) con un fin bastante claro como era mejorar la calidad y el desarrollo europeísta de la educación superior mediante el intercambio entre universidades de estados miembros, buscando también el reconocimiento académico de los estudios en todos los países de la Unión Europea.
Hasta hace poco más de un año el “boom Eramus” era imparable. Todos conocemos a muchos ex-Erasmus o quizá hemos tenido la suerte de poder vivir esa experiencia nosotros mismos. Lo que parece una decisión fácil y llena de adrenalina, se convierte en miedo, confusión y dudas continuas cuando llega la hora de aceptar destino y hacerle frente a la burocracia. Más tarde llega el momento de salir de casa, despedidas y algún que otro recuerdo de amigos y familia en la maleta, un aeropuerto lleno de gente que como tú tendrá el mes de septiembre de fechas señaladas para el resto de su vida en el calendario ¿O acaso alguien ha olvidado el día y la hora en qué cogió su “vuelo Erasmus”?
España, país que había vivido durante 40 años inmerso en una dictadura (y que nos habíamos entretenido en doblar una a una las películas de habla inglesa que el resto de Europa veía mientras tanto en versión original) cuyos jóvenes de hace 30 años no tenían entre sus planes estudiar una cerrara universitaria y ni muchísimo menos otro idioma diferente al nuestro…se convertía así en el país europeo que más estudiantes Erasmus envía a Europa y al a misma vez, el país que más estudiantes recibe con este mismo programa de intercambio. Quien nos lo iba a decir, o más bien…quien se lo iba a decir a algunos. Jóvenes españoles dispuestos a coger la maleta y esta vez no para trabajar por 40 pesetas, sino para volver a casa con un idioma en su curriculum y muchas más posibilidades de encontrar un trabajo cerca.

Con los gobiernos socialistas de 2004-2011 las becas Erasmus vivieron su mayor auge, se triplicó el presupuesto destinado a los estudiantes que salían de nuestras universidades. Pero llegó 2012 y con él el año más negro para el Estado del bienestar en nuestro país. Los “recortes” ideológicos del gobierno del Partido Popular han llegado a los rincones más impensables para muchos. “Eso no pueden hacerlo” “Imposible que se atrevan a tocar la beca Erasmus, ellos en Europa sí creen”… y un sinfín de argumentos que nos llevaron a sentarlos donde están. Esta semana saltaba la noticia: los estudiantes que hayan perdido la beca general del Ministerio de Educación este año, no contarán con ninguna ayuda económica del estado para su Erasmus ni este año ni el próximo.
Estudiantes Erasmus en sus destinos, ex-Erasmus, estudiantes universitarios, padres y madres, profesores… todos a una en redes sociales con el lema #RIPErasmus. En la calle pancartas, silbatos, concentraciones en las embajadas españolas, recurso a la Audiencia Nacional de JSE y lo más y realmente importante para el señor Wert, un aviso de sus colegas de Bruselas: “cuidado amigo José Ignacio, las de este año tienen que darse”. Una rectificación con “la boca pequeña” a las 15:00h y sin hacer mucho ruido. Amigos y amigas, no olvidemos que el año que viene sigue la medida, no olvidemos que se acabó “el derroche” y “la fiesta” ni perdamos de vista que no les gusta que seamos iguales que y podamos estudiar sentados en el mismo banco que sus hijos y en una de las mejores universidades públicas, y además, incluso volvamos hablando mejor el inglés, o el francés…porque además nosotros sabemos que lo necesitamos si queremos ser competentes en Europa por nosotros mismos y sin la ayuda de nadie.
Lo que se pierde tarda mucho en recuperarse. La igualdad de oportunidades a la hora de formarnos académica y culturalmente que el programa Erasmus nos da es de un valor incalculable y quienes lo hemos vivido podemos asegurarlo. No es una experiencia más, es un soplo de Europa y de valores que todo el mundo debería poder experimentar y que sin embargo este Gobierno nos quiere negar. Desde Juventudes Socialistas vamos a luchar por seguir manteniendo la poca ayuda que queda y por poner en valor que NO SOMOS LO MISMO ya que un estudiante madrileño sólo cuenta con la ayuda europea y la estatal, mientras que en Andalucía contamos con un refuerzo que la Junta nos ha asegurado un año más.
Si invertir en educación pública y de calidad que nos permita ser más iguales es derrochar…bendito derroche amig@s.
 #SalvemosERASMUS.


                                                                                   Lola Rodríguez López. Ex-Erasmus. 

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